Hola a todos;
Supongo que, desde un lugar u otro, habeis oido hablar del "Manifiesto por la lengua comun". A mi, en pricipio me pareció una chorrada inmensa. Pero después pensé que para hablar con propiedad, debia leerlo. Así que, aqui lo teneis:
http://estaticos.elmundo.es/documentos/2008/06/22/manifiesto.pdfAhora, ya puedo, UNA INMENSA CHORRADA.
Y además puedo hablar desde un relativo conocimiento de causa, ya que soy maestro en Catalunya, donde la lengua vehicular de los aprendizajes es (o al menos en los destinos que he tenido, 13 centros en localidades diferentes de la zona de Terres de l'Ebre) catalán. Y pienso que es así ya que la influencia del castellano en los medios de comunicación es tan increiblemente potente que su aprendizaje es casi autonomo por los alumnos. De todas formas, en los centros se dedican una pequeña cantidad de horas para esta asignatura. De todas formas, los mismos centros, conscientes de las realidades de los niños/as con que trabajan, pueden decidir ampliar el número de horas utilizando el castellano como lengua vehicular en otras materias. Eso es lo que yo sé.
Centrandome en el mencionado documento, me surgen cosas que escapan a el entendimiento de un hulde maestro.
"Desde luego, no se trata de una desazón meramente cultural –nuestro idioma goza de una pujanza envidiable y creciente en el mundo entero, sólo superada por el chino y el inglés- sino de una inquietud estrictamente política", entonces, si sólo es política... hace falta todo esto??? Quiero decir, las discursiones sobre la lengua está a un nivel muy por encima de cualquier cuestión política. De ser así, tampoco tendría sentido hablar de "una lengua común" ya que en Andalucia se habla
andalú, o en Madrid se habla
ma-dri-le-ño... o la conocida "lucha" de los que abogan por la diferenciación ineludible de valenciano y catalan como dos lenguas diferentes, cuando en realidad la diferencia es tan pequeña que no vale la pena ni mencionarla.
Sin la necesidad de decir nada de la primera premisa (que es irrebatible), en la segunda
"Son los ciudadanos quienes tienen derechos lingüisticos, no los territorios ni mucho menos las lenguas mismas. O sea: los ciudadanos que hablan cualquiera de las lenguas co-oficiales tienen derecho a recibir educación y ser atendidos por la administración en ella, pero las lenguas no tienen el derecho de conseguir coactivamente hablantes ni a imponerse como prioritarias en educación".Bien, por partes, los ciudadanos tienen derechos lingüísticos y tienen derecho a ser educados y ser atendidos por la administración en cuanquiera de les lenguas co-oficiales. Supongo que de las dos interpretaciones, los autores preferiran la del señor malagueño que se presenta en una comisaria de Sabadell o un ayuntamiento de Blanes solicitando ayuda y reciba como respuesta: "Ho sento, es que no l'entenc. No podria vosté parlar en calalà?", y no la otra que se me ocurre que es una señora donostiarra, senadora electa, y pretende expresarse en el Senado en su lengua, el vasco. El primer ejemplo, de suceder, implicaria una ilegalidad y una falta de profesionalidad del interlocutor que atiende (que malos profesionales hay en todas partes), En el segundo caso, creo que hay una normativa que regula estos extremos, aunque puede ser que coarte estos derechos de los que hablabamos.
Ahora, eso de que las
lenguas no tienen el derecho de conseguir coactivamente hablantes ni a imponerse como prioritarias en educación no cuela, las lenguas no deciden, deciden los políticos (que también tienen derechos) como el resto de las personas que habitan en una región quienes, entre otros, tiene el derecho de elegir a estos políticos (y si no estan de acuerdo con su gestion, tienen su momento para expresarlo), pero conceder poderes
coartivos a la lengua me parece inconcedible.
Premisa 3:
En las comunidades bilingües [] deseo encomiable aspirar a[] que todos los ciudadanos [] conocer bien la lengua co-oficial, junto a la obligación [] la común del país []. Pero tal aspiración puede ser solamente estimulada, no impuesta. Es lógico suponer que siempre habrá muchos ciudadanos que prefieran desarrollar su vida cotidiana y profesional en castellano, conociendo sólo de la lengua autonómica lo suficiente para convivir cortésmente con los demás y disfrutar en lo posible de las manifestaciones culturales en ella. Por mi parte, no conozco ningún caso en que se imponga en ninguna parte del territorio español una lengua u otro, y de suceder (repito) es totalmente denunciable conforme a la legislación actual. Efectivamente, siempre habrá ciudadanos que prefieran hablar en castellano, yo mismo soy castellano-hablante (pues mi lengua materna es el castellano, aunque soy bilingüe en catalán) y en ningún lugar de los que he vivido en Catalunya, o el Pais Valencià he tenido problemas por hablar castellano o catalán.
Y la cuarta premisa, tampoco nada que decir.
Pero tiene tela, mucha tela. Piden una normativa legal para lo siguiente:
Después de leer este manifiesto hay muchas preguntas que me pasan por la cabeza. Es egoismo, la ignorancia o la falta de trabajo el motivo que ha movido a este grupo de personal a realizar o firmar este manifiesto.
Y como colofon a este precioso manifiesto y a conocimiento de la lengua de Cervantes que tienen sus firmantes observen el párrafo final donde reza "Firmantes (orden alfabético)". El castellano que yo conozco tiene un abecedario ligeramente diferente al orden que el manifiesto podemos encontar (que no se enfade nadie, seguramente sólo es una errata insignidicante, pues en el presente artículo no me he detenido a revisar en aras de hacer fluir lo que pasaba por mi cabeza).